El 28 de Septiembre de 1990, en el Encuentro Feminista de San Bernardo, se estableció el Día de Lucha por el derecho al aborto en América Latina y el Caribe. Ayer, 25 años después, se realizó una concentración en el Congreso de la Nación, impulsada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, para seguir reclamando por la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

Mujeres, hombres, niñas y niños se reunieron en la avenida Callao esquina Rivadavia, frente al Congreso Nacional para reclamar un derecho que la democracia aún adeuda: el acceso al aborto legal, seguro y gratuito. “Perdido en un cajón del congreso patriarcal, hay un proyecto de ley por el aborto legal. Las mujeres dicen sí, el gobierno dice no, vamos todas a luchar por la legalización, por los anticonceptivos, por educación sexual. No más muertes clandestinas, sí al aborto legal” decía uno de los cantos que acompañaba la concentración. Según datos oficiales del Ministerio de Salud, durante 2013 en la Argentina murieron 243 mujeres por causas relacionadas al embarazo. Desde 1980, las complicaciones vinculadas al aborto siguen siendo la primera causa de muerte materna: se calcula que más de 60.000 mujeres tienen que ser internadas en un hospital público por consecuencias de abortos realizados en condiciones inseguras.

A pesar de la convocatoria en las redes sociales, a diferencia de la marcha de #NiUnaMenos del pasado 3 de junio, no se manifestó tanta gente como se hubiera esperado. Para revertir esta situación, Evelina, militante de la Campaña Nacional, expresa que “Es necesario empezar a dar el debate; nosotras trabajamos en un cuadernillo para llevar la discusión a las escuelas, porque la educación sexual integral, por ejemplo, contempla varias situaciones de violencia pero no menciona nunca la palabra aborto. Entonces, entendemos que se debe instalar el debate en la sociedad para impulsar un acercamiento a esta lucha y para que participe más gente”. Rodrigo Peiretti, que participa de las convocatorias desde hace diez años, opina que “Hay gente que piensa que la ley ayudaría a que se aborte más, como si fuese una especie de diversión. Lo que hay que entender es que el aborto es un derecho innegable, es el poder de decidir y elegir querer o no querer. En ese sentido, me parece más adecuado que se hable de una interrupción voluntaria del embarazo, porque como la palabra aborto arrastra una carga negativa, la noción de interrupción puede disparar a que la gente piense la cuestión desde otra perspectiva”.

“En estos diez años, a pesar de no haber logrado nuestro objetivo, no dejamos de crecer en todo el país y hoy somos una alianza de más de 300 organizaciones. Por esa razón, creo que llama mucho la atención que haya un movimiento social en constante crecimiento y una postura del poder que esté fija, que no se mueva. Estamos en un momento de pensar nuevas estrategias para vencer esa oposición, esa resistencia tan fuerte que se da desde los bloques de poder” manifiesta una de las fundadoras de la Campaña Nacional, Martha Rosenberg. “Creemos que nuestra reivindicación implica una transformación social, que no sólo atañe al poder de reproducción biológico, sino también al poder de reproducción social; y que pretende provocar nuevas formas de relación de los géneros y nuevas formas de distribución del poder”, reflexiona la militante. Como todo cambio socio-cultural, la despenalización del aborto es una tarea que lleva mucho tiempo y que necesita el apoyo de toda la sociedad para enfrentarse a los bloques de poder que se oponen a que las mujeres tengan autonomía sobre sus propios cuerpos, a que puedan decidir y elegir cuándo ser madres o no, sin sentirse discriminadas, sin ser penadas, y sin arriesgar su vida.