Julio Macera, secretario adjunto de CTA Capital, sostiene que tras 8 años de gobierno PRO la gestión en materia de salud pública ha empeorado y resalta la importancia de que el Estado intervenga en la producción de medicamentos.

Desde su rol como visitador médico, Julio Macera construyó una trayectoria sindical que lo llevó a ocupar diferentes cargos, entre ellos el de secretario adjunto de CTA Capital desde el año 2011.

En numerosos foros, debates y conferencias ha demostrado su especialización en el campo de la salud pública y comunitaria siendo por ello una voz autorizada para opinar sobre la gestión  porteña de Mauricio Macri en un área tan sensible como es la salud. “La salud pública está peor hoy, en la ciudad, que lo que estaba en la época de Ibarra, que tampoco estaba bien. En su momento Ibarra había planteado que con los hospitales que había se arreglaba la salud pública. De hecho, quien va a terminar haciendo el hospital de Lugano -que todavía no es realmente un hospital- va a ser Macri, aunque esto lo ha logrado la lucha en las calles: se vio obligado a hacerlo. No le puso ni instalación, ni guardia, ni servicio de SAME, o sea que no es un Hospital, sino un CeSac grande. Y así lo terminó vaciando”.

Hoy la gran mayoría de los políticos de los partidos tradicionales viven hablando de la importancia de contar con un mejor sistema de salud; sin embargo, omiten mencionar las formas de lograrlo, sin especificar además, qué entienden por salud pública. En ese sentido, Macera advierte que “ni en la ciudad ni en el país se ha puesto en discusión qué es la salud pública. La defensa de la Salud Pública no es atender la enfermedad solamente, sino que también hay que evitarla y allí hay un déficit inmenso de parte del macrismo. No se ha avanzado en la prevención de la Salud. La protección de la salud no es solamente más CeSac, que sería una posibilidad relativa, sino que es necesario saber cuáles son las condiciones de vida de la gente”. Lo cual es dificil “en una ciudad donde el acceso a la vivienda está prohibido, porque indefectiblemente o te vas de la ciudad o te vas a los lugares más marginales donde no hay agua potable y se vive hacinado en condiciones ambientales terribles”.

La situación de los trabajadores que trabajan en hospitales públicos de la ciudad tampoco es un panorama muy alentador. “Cualquier noche que uno va a una guardia de un hospital se encuentra con guardias superadas, no solamente por falta de trabajadores, sino por falta de lugar donde los trabajadores puedan ejercer. En el Zubizarreta hay una buena cantidad  de médicos  en la guardia pero muchos de ellos no tienen lugar para atender. Los trabajadores de la salud sufren las mismas condiciones de precariedad que el resto. Muchos de ellos terminan haciendo dos guardias en la semana, lo cual es una locura”. Por otro lado, el Macera resalta la falta de presupuesto: “El presupuesto en insumos muy es bajo y además los médicos sufren una fuerte explotación laboral. El sistema de salud en la ciudad de Buenos Aires, y me atrevería a decir del país, se sostiene en residentes, concurrentes, o aquellos que sienten que tienen algo que le sirve para presentarlo en el currículum y van a trabajar gratis al hospital”.


El rol del Estado y la salud pública comunitaria como alternativas 
                   
 

En Argentina el negocio de la producción de medicamentos facturó un total de 51.000 millones de pesos el último año. Muchos se preguntan cuál debería ser el rol del Estado para regular una industria que tantas veces juega con la vida de los sectores más vulnerables de la población. Para Macera esto es fundamental: “Hoy el Estado tiene un rol, que es dejar hacer. Es el más terrible de los roles. Esto es grave porque estamos discutiendo el precio de la salud. Estamos comprometiendo a la salud. Por ejemplo, cuando una persona viene a hacerse atender por un consultorio externo y le recetan un antibiótico, que cuesta 500 o 600 pesos y él no lo compra, va a terminar siendo un paciente internado. Entonces, el Estado tiene que garantizar el acceso de la población al medicamento: a través de la compra de medicamentos, de su fabricación, o del subsidio a los sectores que lo necesitan”.

El Secretario Adjunto de la CTA viene de participar en el Primer y Segundo Foro de Salud Pública y Comunitaria que se realizó en ATE, donde el principal eje de debate fue sobre cómo defender el área. “Creo que lo más importante es asumir que la defensa de la salud es propia, y es nuestra. Yo creo que el concepto de Salud Comunitaria es ese: que nosotros nos hacemos cargo de nuestra salud y por lo tanto de la posible enfermedad también. El programa ATAMDOS (Atención Ambulatoria y Domiciliaria de la Salud) en Argentina consistió básicamente en un grupo de familias para las cuales había un clínico, un médico, un ginecólogo, un pediatra, un odontólogo. Tenían presupuesto y con ese presupuesto se trabajó sobre los problemas que generó la enfermedad y la atención de los propios enfermos. Eso es salud comunitaria en su máxima expresión”.