Sobre la Avenida Caseros, la desarrolladora inmobiliaria TGLT está empezando a construir el Astor San Telmo, un edificio de viviendas de lujo con servicios y comunidades exclusivas. Preocupación en los vecinos por el posible impacto del proyecto en la vida cotidiana de la zona. 



Si algo le faltaba al castigado sur de la ciudad de Buenos Aires en este contexto general de recesión y de medidas económicas de ajuste que perjudican a los más humildes, es seguir viviendo en carne propia una desigualdad social que encima está en escalada. Esta es la sensación de algunos vecinos del barrio de San Telmo al ver cómo se empieza a levantar una torre de grandes dimensiones en la que vivirán sectores acomodados que lejos están de sufrir las mismas necesidades que ellos.

La exótica propuesta del emprendimiento inmobiliario Astor San Telmo planea construir no sólo departamentos de primera calidad que irán desde 1 a 4 ambientes, sino también locales comerciales sobre Av. Caseros, Bolívar y Perú. El completo menú ofrece además piscina en el último piso, amplios jardines privados y parking en 1 y 2 subsuelo, con infladores de neumáticos. Tal como se define en el sitio web de TGLT, se trata de “un proyecto desarrollado en torno a dos amplios jardines privados que dan luz a todas las unidades. Con locales comerciales en planta baja y estacionamientos en subsuelo. Un proyecto del estudio Aisenson, elegido en un concurso de arquitectura del que participaron reconocidos arquitectos de la ciudad y que viene a potenciar el esplendor de una zona única”.

Por un lado, está claro que el proyecto resulta sumamente ostentoso de cara a una porción del territorio donde se vislumbran necesidades básicas insatisfechas, agravadas en este 2016 a partir del incremento de la pobreza en la Ciudad y en el país. Por el otro, genera ciertos resquemores y desconfianza en el vecindario producto del impacto negativo que pueda tener en el hábitat cotidiano. Fueron en total ciento sesenta vecinos que firmaron en contra de la realización de este mega-emprendimiento que cambiará el paisaje de la Avenida Caseros. Es por eso que calificaron al proyecto como “una invasión a uno de los sectores más tradicionales de nuestra ciudad, un tremendo descuido de su riquísima historia patrimonial que nos llena de angustia y desesperanza”. Los vecinos también explicaron que su carta “no significa que estemos en contra de que se construyan nuevos edificios, sino que no justificamos la desidia con que se encara la ‘amistad’ que éstos debieran tener para no perder la identidad edilicia, cultural y social del casco histórico”.

Cuando hablamos de mega-emprendimiento, no nos referimos a una pequeñez. El Astor San Telmo va a medir sobre Caseros 97,47 metros, sobre Bolívar 73,66 y sobre Perú 36,49, todo con casi treinta metros de altura. El tiempo dirá si la magnitud de la obra genera algún freno judicial o si avanza sin obstáculos hasta su culminación.