En un taller organizado por el sitio web Escritura Crónica, el periodista y escritor Roberto Herrscher expuso los “ingredientes para cocinar una gran historia”.

La semana pasada, en el ciclo “la cocina de la crónica”, Roberto Herrscher, director del Master de Periodismo de la Universidad de Barcelona y maestro de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo, explicó las herramientas necesarias que precisa toda narración para captar al lector. “En los medios tradicionales, los periodista narrativos son como los payasos del circo: dan el toque de color, la emoción, la cercanía con los pobres y las víctimas, mientras los periodistas entrevistan a los mandamases, anuncian catástrofes o ejercen el cuarto poder. Es necesario para el cronista no sólo contar con las armas de la literatura para una historia sino también consigo mismo. Con sus capacidades cognitivas, con su olfato, vista. Al fin y al cabo, escribir es sólo una consecuencia de lo que vemos. Los sentidos te hablan y dialogan con nuestra memoria sensorial. Es la curiosidad infinita”, remarcó el periodista, que escribió los libros Los viajes de Penélope y Periodismo Narrativo.

Durante el taller, los participantes llevaron un plato y bebida que les resultara particular para escribir un relato. “Eso nos define, habla de nosotros: las historias de nuestra comida se pueden relacionar directamente con la memoria y los sentimientos de los lectores, quienes son nuestros únicos amigos a la hora de escribir. Lo que hizo el polaco Ryszard Kapuściński en los ’60, durante sus viajes por África, nos enseña que es posible trasladar al lector a donde nosotros queramos, siempre y cuando el camino sea claro y vibrante”, completó Herrscher. Para la próxima semana este mismo taller, pero con objetos no comestibles, se llevará a cabo en Medellín, Colombia, donde se anotaron 442 postulantes, de los cuales 60 tendrán la chance de participar.

Agustina Grasso es periodista, docente universitaria y una de las creadoras de Escritura Crónica, un nuevo sitio web de historias que combina la realidad con la literatura: “Nació como un blog en el 2012. Lo creé porque sentía que mis textos tenían una identidad propia y no quería que se perdieran en la vorágine de Internet. Entonces, lo pensé más bien como un cajón donde uno guarda sus objetos más preciados. En noviembre de 2014, le hice una fanpage propia y fue interesante empezar a interactuar con el usuario y salir de un círculo de conocidos.  A principios del año pasado, junto con una diseñadora amiga, lo lanzamos como un sitio. Sentí que un blog ya le quedaba chico y viejo, ya había cumplido su etapa. Diversos conocidos empezaron a preguntarme cómo hacían para escribir en EC y fue así que dije ¿por qué no? Que mejor sea un cajón comunitario. Así abrimos la convocatoria y empezamos a publicar textos de plumas jóvenes de Argentina y Latinoamérica, y el equipo fue creciendo”. Agustina también explica el desafío de la escritura en la era digital: “Hoy las formas de comunicarnos cambiaron en todo sentido y de manera muy radical. Los medios ya no son un mensaje unilateral de emisor−receptor. El receptor interactúa y eso genera una gran democratización. Por ejemplo, a nosotros nos piden temas de crónicas. Y no creemos que la tradición del libro se pierda, pero sí está ganando mucho más espacio el consumo de lecturas en dispositivos móviles. No hay que olvidar que para el 2020 se calcula que un 80% de la población mundial va a tener celulares”.