No hubo acuerdo entre la ministra Soledad Acuña y los representantes de los colegios porteños. Se agudiza el conflicto y se mantienen las tomas.

En un encuentro de casi tres horas mediado por la Defensoría del Pueblo, padres, madres, docentes y estudiantes de los 144 colegios (públicos) secundarios de la ciudad de Buenos Aires fueron citados a una reunión con la ministra Soledad Acuña en el marco de un conflicto que ya lleva cuatro semanas con tomas en algunos casos. Representantes de 99 escuelas se hicieron presentes para plantear sus inquietudes y disconformidades con la reforma educativa en marcha.

Los y las estudiantes allí presentes denunciaron varias irregularidades: en primer lugar, padres, madres y autoridades pudieron entrar a la reunión sin poder intervenir en ningún momento; por otro lado, la lista de oradores armada por un funcionario del PRO que moderaba el encuentro no fue respetada, ya que hablaron la mitad de las personas que pidieron la palabra y el orden en que hablaban “lo decidía dicha persona por criterio propio sin respetar el orden en que fueron anotados”; por último, la ministra se retiró de la reunión en dos ocasiones y lo curioso es que mientras dijo haber ido al baño, se encontraba hablando con los medios de comunicación.

Mientras transcurría la reunión, cientos de estudiantes se concentraron frente al edificio de la Defensoría -ubicado en Belgrano 673- esperando a sus representantes para escuchar el balance del cónclave. Luego de mucha tensión y cruces entre ambas partes, finalmente no hubo acuerdo y los funcionarios del Gobierno de la Ciudad dejaron en claro que no están dispuestos a prorrogar hasta 2019 la “Secundaria del Futuro”. A cambio proponen jornadas de debate en los próximos dos meses e instan a mantener abiertos los canales de diálogo estableciendo encuentros con estudiantes para seguir discutiendo la reforma pero en grupos más reducidos, es decir, pasarían a reunirse divididos por las ocho regiones en las que están distribuidas las escuelas porteñas.

Sobre las “prácticas profesionalizantes” que se plantean para el 50% del ciclo lectivo del último año, que se presenta como uno de los puntos más discutidos de la reforma, Acuña dijo: “Lo que vamos a hacer son prácticas educativas, que son espacios fuera de la escuela donde los chicos van a poder seguir aprendiendo, respetando las orientaciones de las escuelas y con los tutores adecuados”. Los y las estudiantes, no obstante, siguen denunciando que se trata de una práctica no remunerada que implica utilizar medio año escolar para ello, en lugar de estar dentro de las escuelas incorporando conocimientos de las distintas áreas. A su vez, esto sigue dejando vacante una gran cantidad de puestos docentes que quedarían desplazados por prescindir de ellos para la realización de dicha práctica.

“Esperamos, y hago un nuevo llamado a todos los estudiantes, a que entiendan que la educación pública se defiende con las puertas abiertas, y también tienen que estar abiertas si queremos dialogar y escucharnos. Les pido que dejen que sus compañeros puedan ir la escuela”, insistió Acuña al salir de la reunión, en un nuevo intento por desarticular la medida y dar por concluido el conflicto educativo que mantiene en vilo a miles de estudiantes, docentes y familias.

La Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) se reunirá hoy para definir cómo continuará su plan de lucha y a las 16hs brindarán una conferencia de prensa en el Nicolás Avellaneda para informar los pasos a seguir. Entre otras cosas, buscan conseguir la prórroga hasta el 2019, la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral y un Protocolo contra la violencia de género.