Las pruebas complementarias de ADN están finalizadas y se espera que mañana el Tribunal Oral en lo Criminal N°12 estará en condiciones de convocar a las partes a los alegatos y de dictar sentencia contra el femicida Hernán Báez.

Fueron nueve puñaladas, nueve heridas punzantes, las que provocaron la muerte de Daiana Colque. Así lo reveló la autopsia sobre el cuerpo, que fue encontrado sin vida en el pasillo de una casilla de la villa 31 bis el 29 de septiembre del año pasado. Su madre, Marta Tarquis, recibió la noticia por teléfono, en la voz de la dueña de la pensión que Daiana alquilaba. Los testimonios incorporados a la causa sitúan en la escena del crimen a Hernán Báez, conocido en el barrio como “Crespo”. Estaban juntos esa madrugada. Se los oyó discutir a los gritos. Aún falta corroborarlo a través del análisis de las muestras de ADN recogidas en la habitación: dos colillas de cigarrillos y un hisopado hallado en una botella de cerveza. Terminada la pericia, a cargo de la Facultad de Bioquímica de la UBA, el Tribunal Oral en lo Criminal número 12 estará en condiciones de convocar a las partes a los alegatos y de dictar sentencia, lo que podría darse mañana, según estimaron desde la querella a El Grito del Sur. Varias organizaciones, nucleadas en la red de mujeres organizadas del Barrio Padre Mugica de la 31, concentrarán mañana desde las 9 y media de la mañana frente a Tribunales para acompañar a Marta y a los familiares de Daiana.

Sobre Báez pesa la acusación de femicidio, lo que en términos penales es homicidio agravado por el inciso primero y el inciso 11 del Código Penal, es decir, por el vínculo y por violencia de género. La pena es reclusión perpetua, sentencia que Marta persigue desde hace más de un año. La mueve la justicia por su hija y también aquello que ve en el barrio todos los días y le contó a este medio: “Yo sólo pido justicia para estar en paz y que mis hijas, nietas y todas las mujeres del barrio crezcan en paz”, le dijo Marta a El Grito del Sur en una entrevista reciente.

Las pruebas del ADN que terminarían de despejar dudas sobre lo que ya se sabe -que Báez fue el femicida de Daiana- se demoraron más de lo previsto. Durante la tercera audiencia del juicio, a principios de noviembre, el médico forense Enzo Canónaco relató ante los jueces que el cuchillo con que Daiana fue apuñalada nueve veces no presentaba huellas de Báez, y que tampoco era suyo el material genético encontrado debajo de la uña del dedo angular derecho de Daiana: éste no es un dedo que, por otra parte, intervenga en la defensa ante una agresión. La situación implicó un retraso en la resolución del juicio, que -según explicaron a El Grito del Sur desde la querella- “se llevó a cabo, hasta ahora, mucho más rápido que otros procedimientos similares”.

El material genético a investigar, entonces, consistió en las muestras tomadas del hisopado y las colillas de cigarrilos demoraron más de lo previsto. La prueba se demoró unos 20 días y todo indica que ya está lista y que mañana el juicio pueda tener un cierre: la querella y la defensa presentarán sus alegatos y el juzgado estará en condiciones de dictar una sentencia.

“Las expectativas son muchas, muy importantes. Todo lo que consta en la causa apunta a Báez. Las pruebas son importantes contra él y esperamos que mañana la pena sea la máxima que se indica en estos casos”, confirmaron desde la querella. La misma posición, de reclusión perpetua, tomaría la fiscalía.

Tal como relató nuestro medio, Marta notó varias veces moretones en las piernas y en los brazos de su hija durante los meses anteriores al femicidio. Varias veces, no sólo la noche del 29 de septiembre del año pasado, los vecinos escucharon gritos, peleas y golpes. En su diario íntimo, incorporado como prueba a la causa, Daiana anotó que tenía miedo y se sentía manipulada, y describió con su puño y letra situaciones de violencia. También mantenía la ilusión de que Báez cambiara.

“Marta está con muchas emociones encontradas, con mucha ansiedad de que el juicio termine y se haga justicia con su hija. Está además muy acompañada”, contaron desde su entorno. Mañana habrá una radio abierta y un banderazo frente a Tribunales para acompañarla, como en cada una de las audiencias. Este fin de semana, varias organizaciones participaron de un mural en memoria de Daiana.

Báez espera la sentencia que presumiblemente caerá sobre él desde la cárcel. Cayó por una causa por narcotráfico, paradójicamente, el mismo día del paro nacional de mujeres, que tuvo lugar el 19 de octubre del año pasado. Marta fue ese día por primera vez a una marcha, y desde entonces no dejó de hacerlo. La cuidan y la acompañan de cerca organizaciones sociales de la 31, que le insistieron con que viajara a Chaco para el Encuentro Nacional de Mujeres y convocan a las marchas a Tribunales para exigir justicia. Entre ellas, la organización “Lxs Invisibles”, que describió así lo que se vive en la 31, en vísperas de una de las primeras audiencias del juicio: “las adolescencias en los barrios populares están triplemente expuestas a estas violencias: por ser mujeres, por ser jóvenes y por ser pobres. Una vez más, el patriarcado en nuestros cuerpos, cobra su máxima expresión”.

Fue la vinculación de Báez con las redes narco amparadas por la policía lo que provocó que muchos testigos tuvieran reticencias a la hora de declarar. Incluso hubo casos de declarantes que debieron volver al barrio desde Tribunales bajo custodia. El mismo miedo lo tuvo Marta, que todavía mira de reojo cada situación sospechosa cerca de su casa. Pero su empuje y el de las organizaciones, sumado a un trámite judicial “hasta ahora sin demasiadas trabas”, según la querella, aceleró los tiempos y se está cerca de lograr justicia. “Este tipo de juicios pueden demorar incluso años, de no mediar presión social. La hubo bastante y, también, voluntad de Marta de contar lo que pasó a pesar del miedo”, explicaron.