A siete años de la muerte del joven Matias Carbonell, víctima de torturas en el Hospital Borda, está próximo a realizarse el juicio oral contra los responsables.

Matias Carbonell llegó trasladado de urgencia al Hospital Penna desde el Borda, en noviembre de 2010, con un cuadro de “lesiones físicas y quemaduras compatibles con el pasaje de corriente eléctrica”. Tenía veinticuatro años. Falleció 24 días después, pero antes, los médicos del Penna que lo atendieron no dudaron en presentar una denuncia contra funcionarios que lo derivaron desde el neuropsiaquiátrico. Las evidencias de tortura y abandono de persona eran evidentes. Siete años más tarde, los responsables de la muerte de Carbonell, ya procesados, están a punto de sentarse en el balquillo de los acusados para un juicio oral que desde la querella, representada por el CELS, esperan que sirva para erradicar definitivamente los vejámenes a los que son sometidos varios internos del Borda.

En total son seis los funcionarios procesados en el marco de la causa, no sólo como responsables de la muerte de Carbonell, sino también por intentar encubrir lo que ocurrió puertas adentro del neuropsiquiátrico. Según el CELS, “las pericias que se realizaron durante la investigación probaron que quemaduras en el cuerpo de Matias no pudieron pasar inadvertidas para los profesionales que intervinieron durante su reclusión”.

Tres de los seis procesados, además, afrontan cargos por torturas. “El joven atravesó una internación en condiciones denigrantes. Fue víctima de malos tratos y tortura y soportó diversas formas de violencia y hostigamiento por parte de los profesionales”, dijo el CELS.

En 2009, Carbonell había sido “trasladado de forma violenta” hacia el servicio 14-22 del Borda, hoy cerrado como tal (funciona allí la panadería recuperada Pan del Borda). Varias organizaciones ya habían presentado una medida cautelar exigiendo el cierre urgente de ese servicio por las condiciones peligrosas y humillantes en las que se encontraban las personas internadas. Sin embargo, seguía funcionando.

Para la Sala VI  de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, que confirmó los procesamientos, en el 14-22 “la desidia frente a los pacientes era sistemática”. Sin embargo, los funcionarios procesados siguen cumpliendo funciones en el Hospital.

Según la familia del joven, en ese servicio del Borda “le suministraban (a Carbonell) medicamentos dormido, por orden del médico psiquiatra Dr. Fabian Pintow”. En el relato de la familia, la noche en que el joven fue trasladado al Penna, los doctores del Borda lo encontraron “dormido y ahogado en su propio vómito, inconsciente y sin respirar”, y luego “intentaron reanimarlo con un shock eléctrico aplicado en la mano que recorrió todo su brazo, pasando por su hombro, hasta que la electricidad descargó en su pecho, quemándole un pulmón”.

“La muerte de Matías no responde a la negligencia profesional, sino a la falta de tratamientos adecuados y al abandono generalizado”, concluyó el CELS. “A siete años de la muerte de Matías, estamos a la espera de que la causa sea elevada a juicio, como un paso concreto de justicia para Matías y su familia”.