Detrás de la polémica ombliguista y de la insufrible autorreferencia de las estrellas de los Martin Fierro, hay un universo de más de dos mil periodistas y trabajadores de prensa despedidos en los últimos 2 años. Se cierran medios -privados y estatales-, se precariza cada vez más y no hay fomento para los emprendimientos independientes. El Sipreba presentó un proyecto de ley para declarar la "emergencia" laboral del gremio.

“Estado de alerta”, “pago escalonado”, “emergencia”, “pasantes”, “paros”, “precarización”,  “amenaza de cierre” y “defensa de los puestos de trabajo” son algunos de los términos que a fuerza de realidad se han impuesto en el lenguaje cotidiano de los trabajadores y las trabajadoras de radios, diarios, agencias y grupos de medios en Buenos Aires y todo el país. Desde hace por lo menos 2 años, las asambleas son permanentes en casi todas las redacciones. Ya suman dos mil los puestos de trabajo perdidos, decenas los medios cerrados, otros tantos los que están crisis. Y las estrategias para frenar la sangría se renuevan: esta tarde, el Sipreba marchó al Congreso para presentar un proyecto de ley que frene los despidos. Para que el Estado se haga cargo de la situación.

La presentación del proyecto se hará en paralelo a un “camarazo” que protagonizarán los fotógrafos nucleados en la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA), en repudio a los 100 puestos de trabajo que se perderán con el cierre de DyN.

En los últimos meses, las “crisis” se han vuelto crónicas: al cierre de la agencia de DyN, propiedad compartida entre los oficialistas Clarín y La Nación, los dos medios con mayor pauta pública del país, se le sumó la probable quiebra del grupo Indalo. El botín que Cristóbal López podría dejar vacante viene siendo manoseado y sacudido por el Gobierno y un grupo de empresarios interesados en él que varía todas las semanas. Mientras tanto, las y los laburantes dejaron de cobrar en tiempo y forma.