Trabajadores y dirigentes gremiales discutieron en el Centro Cultural de la Cooperación el lugar de los sindicatos en la producción de la cultura popular. La actividad fue organizada por ATE Capital.

Mientras el presidente Mauricio Macri presentaba la reforma laboral en el Centro Cultural Kirchner, trabajadores y trabajadoras de las CTA, la CGT y la Corriente Federal se reunieron en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) para discutir el rol de los sindicatos en la defensa y el cumplimiento de los derechos laborales y las tareas de la etapa en torno a la disputa por la batalla cultural. La actividad fue organizada por la flamante área Culturas de ATE Capital.

En primer lugar, Mabel Seguro interpretó la obra de teatro Salta Panchita Saltá, que recorre la vida de Francisca Salvatierra, una trabajadora del Estado que a pesar de su dedicación, militancia y entrega nunca fue reconocida por la burocracia estatal. Esta obra sobre una trabajadora y militante resultó una introducción perfecta para el debate posterior, que aglutinó a distintos responsables de la cultura de diversos sindicatos, con el objetivo de pensar el lugar de las organizaciones en la producción de la cultura y en la disputa de las subjetividades.

La mesa-debate “Culturas y Trabajadores. Estados en Diálogo” contó con la participación de Alejandro Fagiani, secretario de Cultura y Educación de la Bancaria Capital Federal y miembro de Radar de los Trabajadores; Gabriela Stoppelman, directora de la revista Anartista y escritora; Chino Sanjurjo, director del Observatorio de Culturas Políticas y Políticas Culturales del CCC; y Emiliano Bisaro, coordinador de la Fundación Germán Abdala y vocal de ATE Capital.

Frases relevantes del encuentro

Gabriela Stoppelman: “El mundo de los medios hegemónicos que crean la realidad está en las antípodas de lo que pretendemos, porque ellos no sólo no tienen ninguna batalla contra la vulgaridad, sino que la capitalizan permanentemente, la cosechan, la siembran y al reproducen. Es imperativo atrincherarnos en la escritura, organizarnos para trabajar el lenguaje y reconquistar su capacidad de producir múltiples sentidos”.

Chino Sanjurjo: “Es tiempo para las trincheras de piedras y las trincheras de ideas”.

Alejandro Fagiani: “muchas veces nos preguntan por qué los sindicatos tenemos Secretarias de Cultura, y la respuesta la dio la compañera Mabel con esta obra: estamos convencidos de que el productor de cultura es el trabajador. (…) a un grado de dependencia cultural le corresponde un mismo grado de dependencia política y económica”.

Emiliano Bisaro: “La pelea no puede ser solo por el salario o las condiciones laborales. Tenemos que hacer un esfuerzo para que la cultura deje de ser un accesorio y adquiera cada vez más un lugar central. Así como la economía no nos va a resolver la cuestión política: (…) tampoco un triunfo político nos resuelve una cuestión cultural. Podemos volver a ser gobierno y no desandar ninguno de los valores que está instalando el neoliberalismo en este momento”.