La Federación LGBT alertó sobre los posibles riesgos del nuevo protocolo lanzado por el Ministerio de Seguridad de la Nación para el registro o detención de personas pertenecientes al colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

A principios de octubre, cuatro policías detuvieron a una pareja lesbiana que se estaba besando en el subte línea C. Esto motivó la inmediata realización de un “besazo” en la estación Constitución para repudiar lo que muchas organizaciones sociales consideraron un “grave acto de discriminación”. A partir de este hecho, el Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich finiquitó los detalles y aceleró los tiempos para lanzar el Protocolo Específico de Seguridad para la Diversidad Sexual, que apareció hace dos días en el Boletín Oficial.

El denominado “Protocolo General de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo L.G.B.T” será utilizado por las fuerzas policiales y de seguridad federales y establece que “la persona detenida será alojada según el género autopercibido, en una celda separada si entiende que existe un riesgo potencial para su integridad, dignidad u otros derechos o si, al momento de informar su género, no se identifica con ninguno del binomio masculino/femenino”. “Ante la presencia de una persona que haya optado por un género que difiera de su condición biológica, o bien cuando el personal policial advierta tal circunstancia, deberá dispensarle el trato correspondiente al género auto percibido, respetando aquel nombre de pila con el cual se sienta identificado, sin perjuicio de la documentación que exhiba”, agrega el documento en otro de sus puntos.

La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (LGBT) manifestó una “profunda preocupación” por el Protocolo que expresa las modalidades de actuación policial frente a las detenciones de personas de la diversidad sexual. La resolución de la cartera comandada por Patricia Bullrich llega precisamente a tan sólo dos semanas de la 26° Marcha del Orgullo LGBTIQ, que tendrá lugar el sábado 18 de noviembre. “Si bien es positivo que el protocolo incluya la formación en diversidad como obligatoria para las fuerzas y para los ascensos dentro de ellas, y que este no deje dudas respecto del respeto a la identidad de género en varias instancias donde suele no respetarse, la falta de articulación y de consulta con las organizaciones y con referentes se expresa claramente en el texto del Protocolo que tiene graves problemas en conceptos de derechos humanos en general y, específicamente, en temas de diversidad sexual”, afirmó la Federación LGBT a través de un comunicado.

En ese marco se preguntan por las implicaciones discursivas del Anexo 1 del documento, en el punto Generalidad, que marca la prohibición de causar “intencionadamente” a una persona dolores o sufrimientos graves, sean físicos o mentales. “Cabe preguntarnos en este punto si estarían habilitadxs para generar dolores y sufrimientos leves o moderados. Y si es así, ¿cuáles serían estos a diferencia de los otros?”, reflexionó la entidad con temor.

Por último, los integrantes de la Federación LGBT sostuvieron que el Ministerio de Seguridad de la Nación ya contaba con un Protocolo en este sentido, que había sido publicado en el año 2011 y que -a diferencia de éste- había sido elaborado con la participación de las organizaciones. “No queremos protocolos discriminatorios y/o que violen el reconocimiento de nuestras identidades ni de las leyes nacionales que hemos logrado como sociedad en todos estos años”, denunciaron.