Las plazas del barrio fueron epicentro de dos acontecimientos que tuvieron a Juan Manuel de Rosas como protagonista, que derivaron en la matanza de mazorqueros ligados a él y que empujaron el triunfo histórico de la generación del 80 que respondía a los intereses imperiales de Inglaterra.

Por Jorge Quiroga

Lo que actualmente conocemos como plazas, en los tiempos de la colonia eran llamados huecos. ¿Qué eran en principio aquellos huecos? Cuando se funda Buenos Aires, las aguas servidas y animales muertos se arrojaban al foso defensivo del Fuerte (hoy Casa de Gobierno), al que con el tiempo se sumaron terrenos que fueron entonces basurales, pajonales o sitios plenos de arbustos a los que los vecinos tiraban los desechos de sus respectivas casas. Los arrabales cubrían gran parte del espacio urbano y nuestro barrio, que fue uno de ellos, cuando comenzó a crecer lo hizo siguiendo el trazado que respetaba esos lugares verdes, que se constituyeron con el tiempo en sitios de encuentro y diversión y esparcimiento para los vecinos.

Uno de los huecos del barrio de Constitución era el que hoy ocupa la plazoleta Alfonso Castelao (nombre impuesto en homenaje al político, escritor y pintor gallego fallecido en nuestro país en 1950). Hagamos un poco de historia: en 1727 se erige en el lugar que actualmente ocupa la Iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción (Independencia y Tacuarí), una capilla bajo la advocación del Arcángel San Gabriel y Nuestra Señora de los Remedios. Cuando Buenos Aires se transforma de gran aldea en ciudad, se hace necesario abrir nuevas parroquias y es así que en 1769, se crea la de la Concepción estableciéndose en ese predio. En el mapa de Trelles, de 1769, encontramos la denominación de Plaza de la Concepción al hueco que lindaba con la iglesia y que ocupaba media manzana limitada por las calles Tacuarí, Estados Unidos, Bernardo de Irigoyen e Independencia y otra media manzana que llegaba hasta la calle Lima. La sede parroquial con ese nombre y la parada de carretas presidían el ajetreo y la algarabía de la zona de boyeros, troperos, gauchos y pulperías. Los vecinos lo llamaron también “Hueco de  las monjitas” por su cercanía con la Casa de Ejercicios Espirituales.

En 1822 aparece con el nombre de Plaza de la Independencia, nombre que llevó hasta 1948 cuando se la denominó Plaza de la Concepción del Alto de San Pedro. El 20 de diciembre de 1852, luego de la derrota de Juan Manuel de Rosas, la plaza fue escenario de los fusilamientos de los mazorqueros Ciriaco Cuitiño -comisario de policía durante el gobierno del Brigadier-, Manuel Troncoso y Leandro N. Alem, padre de Leandro N. Alem y abuelo de Hipólito Yrigoyen. Los fusilamientos se ejecutaron en el paredón de la iglesia y se colgaron los cadáveres para ser exhibidos. Se cuenta que Cuitiño pidió aguja e hilo a sus verdugos diciendo: “no quiero que a un federal medio muerto se le caigan los pantalones” y entonces se los cosió. Desde 1910 hasta 1969 estuvo allí el monumento al patriota Juan José Paso y en ese último año llegó la avenida 9 de Julio que se llevó media plaza transformándola en la plazoleta que hoy conocemos, no sin antes cambiar de nombre en 1960.

Volviendo a los huecos, dice Ricardo M. Llanés que los mismos no estaban desprovistos de arbolado, como el de Los Sauces (actual Plaza Garay), así llamado porque abundaba esa especie. En ese lugar Juan Manuel de Rosas escribe, después de la derrota en la Batalla de Caseros sobre la montura de su pingo, su renuncia como gobernador de la provincia de Buenos Aires “dirigida a la Honorable Legislatura”. Gálvez dice que la redactó acompañado de su asistente Lorenzo López y se dirigió a la casa del encargado de negocios de Inglaterra. Dice allí, entre otras cosas, que ha cumplido su deber, “como todos los representantes, nuestros conciudadanos, los verdaderos federales y mis compañeros de armas”, enfatizando que su lucha fue en defensa de nuestra Independencia.

Constitución fue testigo de dos acontecimientos ligados al fin de una etapa histórica, polémica sin duda, pero con un proyecto de país diferente al de la Generación del 80.

*Junta de Estudios Históricos del barrio de Constitución