Abuelas de Plaza de Mayo brindó una conferencia de prensa junto a la nieta recuperada, sus familiares y compañeros de militancia de sus padres. "Estoy feliz, estoy plena. Con 40 años tengo una abuela y es hermosa", expresó Adriana.

En un nuevo comunicado, al que se le dio lectura en plena conferencia de prensa, Abuelas de Plaza de Mayo confirmó la restitución de la nieta encontrada. Se trata de Adriana, de 40 años, hija de Violeta Graciela Ortolani y Edgardo Roberto Garnier.

Violeta, su madre, nació en la ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1953 y Edgardo, su padre, nació el 7 de agosto de 1955 en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Ambos eran militantes de Montoneros y se conocieron en la Universidad de La Plata, donde estudiaban Ingeniería Química e Ingeniería Electromecánica, respectivamente.

Ella fue secuestrada en La Plata el 14 de diciembre de 1976, con 8 meses de embarazo, y Garnier, poco después, el el 8 de febrero de 1977, mientras buscaba a su mujer y su hijo/a. Una vez secuestrados, su familia fue quien continuó la búsqueda y fue una de las primeras en realizar la denuncia ante la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

Hace un tiempo, Adriana recibió la noticia de que no era la hija biológica de la pareja que la había criado y fue allí cuando decidió hacerse el análisis de ADN. “Quería saber si era hija de desaparecidos”, dijo emocionada. Después de varios meses, ayer recibió una llamada de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) citándola para informarle la noticia. Horas más tarde se concretó el encuentro, al que fue acompañada de una amiga, en el que le notificaron que era hija de Violeta Ortolani y Edgardo Garnier. Inmediatamente se acercó a la sede de Abuelas y se puso en contacto con familiares y compañeros de militancia de su padre y su madre.

“Estoy feliz, estoy plena. Con 40 años tengo una abuela y es hermosa”, expresó en referencia a Blanca Díaz de Garnier, madre de Edgardo, con quien se comunicó un rato antes. Por último, reivindicó la lucha de las Abuelas que desde hace 40 años vienen buscando incansablemente a sus nietos y nietas. “No pudieron: el amor es más fuerte que el odio, siempre”, sintetizó.