Ligado al Opus Dei, conocido por asociar la malnutrición con la promiscuidad, sostener que la homosexualidad es un problema y por su activa militancia contra el aborto, el pediatra y aliado del gobierno, incidirá en los rumbos educativos de nuestro país.

En los comienzos de la gestión macrista, circuló que el pediatra Abel Albino, alguien de prestigiosa referencia para el presidente electo, tenía posibilidades de convertirse en el próximo Ministro de Salud de la Nación. Dicha aspiración no prosperó tras la catarata de críticas que inició por las retrógradas definiciones en materia de salud.

En abril de 2016, el gobierno de Mauricio Macri volvió a mostrar su afinidad con la Fundación CONIN, presidida por Albino. La Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, firmó un acuerdo que permitía la apertura de diez nuevos centros de prevención, en coordinación con la fundación, con el supuesto fin de reforzar las políticas de nutrición y salud en la primera infancia.

Un año después asistimos a la firma del convenio con el Ministerio de Educación de la Nación, a cargo de Alejandro Finocchiaro. Albino no es ministro como pretendían desde el ejecutivo en los primeros días de gobierno, pero se han encargado de mantenerlo cerca. El acuerdo firmado la semana pasada establece que, a partir de ahora, la Fundación Conin ayudará a “mejorar las condiciones de educabilidad” de los niños y niñas de 3 a 5 años.

¿QUIÉN ES ABEL ALBINO?
  • Durante la década del 90, después de recibirse de médico en la Universidad de Tucumán, estudió Biología Molecular en la Universidad de Navarra, la institución académica del Opus Dei.
  • También está íntimamente relacionado con uno de los actores más poderosos de la derecha católica argentina: el Instituto del Verbo Encarnado. El IVE nació como la expresión fiel del ala conservadora de la derecha católica, opuesta a la renovación postulada por los tercermundistas.
  • En 2010, el médico conservador, publicó el libro Gobernar es poblar ¿Paternidad responsable o fornicación asistida?, en él se opone a todo tipo de práctica anticonceptiva y plantea que “la mujer debe esforzarse por ofrecer al hombre su virginidad tanto física como moral”. También hace referencia a las “uniones contra natura” como “el sexo oral o anal” y agrega un toque estigmatizante: dice que “en los sectores marginados, muy frecuentemente, el ejercicio de la sexualidad se desarrolla en modo promiscuo y animal”.

Albino fue contratado por el gobierno para mejorar las condiciones de educabilidad, es decir, para combatir la desnutrición en los primeros años de vida. Por esto mismo, resulta importante destacar el enfoque conservador del pediatra y su fundación. “La desnutrición infantil es una enfermedad cultural propia de sitios en los que el acto sexual (…) se lo suele llevar a cabo compulsivamente, bajo los efectos de una vehemencia descontrolada e irracional que pretende la mera satisfacción de un placer instintivo por parte del varón” afirma.

En otra de sus célebres definiciones, sostiene que la educación sexual debe ser basada en “virtudes, conductas dignas, fomento del dominio y señorío sobre el propio cuerpo, castidad”. Considera que el aborto es “la mayor tragedia del siglo XX” y asegura que los boliches “son focos de droga y alcohol, sexo precoz y música a decibeles nocivos”.