Tras conocerse la decisión del Ministerio de Educación de la Nación de involucrar a la Fundación CONIN de Abel Albino con las medidas públicas para “mejorar las condiciones de educabilidad” de lxs niños y niñas de nuestro país, numerosas fueron las voces que se alzaron para repudiar la ideología retrógrada que impulsa la Fundación y su fundador.

Tanto la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) como la Sociedad Argentina de Primera Infancia (SAPI) mostraron su repudio. Sostienen que los preceptos de Albino son “carentes de evidencia científica y alejados de una concepción integral de la salud”, y que se basan en una ideología “arcaica y sesgada”. A su vez, remarcan que “desplazar la colaboración de entidades de prestigioso reconocimiento y trayectoria por alternativas basadas en otras concepciones brinda –como mínimo– una visión parcial de los problemas y soluciones, poniendo en riesgo el cumplimiento pleno de los derechos de los niños, niñas, adolescentes y sus familias”.
Además reclaman mayor información sobre el programa. El oficialismo está usando una estrategia a la cual ya nos tiene acostumbrados. Dan a conocer únicamente una presentación vaga de los objetivos y formas, a modo de títulos, dejando así abiertas las puertas a decenas de interpretaciones y vacíos legales, cuestión sumamente delicada cuando se trata de temas como la salud y la educación.
Por su parte, la doctora en psicología y fundadora del Forum Infancias Red Federal, Gisela Untoiglich, en diálogo con Pagina 12, explicó que “es gravísimo que el mismo Ministerio que tiene que garantizar la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) firme un acuerdo con Albino para un programa de primera infancia” ya que “en sus dichos, que están publicados en su libro, Albino dice cosas tales como que el sexo no es para divertirse, la masturbación constituye una tiranía para la persona y es una adicción, y que la homosexualidad es un problema. Dice también que la sexualidad sólo estaría bien dentro del matrimonio y con finalidades reproductivas. Esta es una postura religiosa que es válida para el que quiera creerla, pero no puede ser la bandera del Ministerio de Educación, que debe dar una educación laica, con valores éticos generales y para toda la población”. De este modo, queda al descubierto que, de avanzar con el acuerdo, las concepciones infundidas por la Fundación CONIN van, no solo en contra de la Ley de Educación Sexual Integral, sino también de la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de género.