En los últimos 70 días ya son cinco las actrices porno muertas en Estados Unidos. La presión del entorno, las drogas y el cyber acoso rodean todos los casos. Desde América Latina una nueva corriente plantea otras formas de tratar la sexualidad y los cuerpos ¿Es el posporno como respuesta?

El cinco de febrero del 2012 las fotos de Jazmin de Gracia conmovieron a la pantalla Argentina. Rubia, flaca, de rasgos suaves, la modelo y conductora argentina apareció muerta en la bañera de su departamento de Recoleta desdibujada bajo unos pocos litros de agua. Ni siquiera la tragedia podía arrebatarle el glamour que Kate Moss y los noventa le habían procurado a la cocaína.

Una vez conocido el hecho se sucedieron una serie de hipótesis. El novio, la familia, el ambiente. Dudas acerca de qué podía llevar a que una joven modelo en la cresta de la ola de su carrera quisiera terminar con su vida. Tiempo después los curiosos telespectadores nos enteramos de que Jazmín había muerto de asfixia en su propia bañera a causa de una sobredosis. Como todo lo que sucede en la tele tarde o temprano la noticia fue perdiendo su intensidad, el paso del tiempo y la renovación del morbo consiguieron que los telespectadores argentinos olviden la imagen de Jazmin, hermosamente muerta, ebria de angustia y agua jabonosa.

Cinco años después de su muerte y, a pesar de las diferencias, algo del caso se revive en las historias que llegan desde el norte. Cinco son las actrices que en el lapso de dos meses y medio han fallecido en la industria del espectáculo para adultos en Hollywood. Todas jóvenes, sexis y en un momento álgido de su carrera, todas pertenecientes a la industria del espectáculo para adultos. Mientras la alfombra de los Golden Globe se tiñó de negro y Natalie Portman estremecía la pantalla con la sinceridad de su discurso, del otro lado del imperio republicano se inauguraba el festival de la industria porno más importante de Estados Unidos. El AVN Adult Entertainment Expo creado por la empresa AVN consta de la mayor feria de la industria de la pornografía donde se presentan las últimas novedades, desde aplicaciones para dispositivos electrónicos, hasta muñecas sexuales y seminarios. Durante todo enero Las Vegas es la anfitriona, la gala de esta industria que sólo en Estados Unidos, recauda aproximadamente 20 mil millones de dólares al año. Sin embargo, el fallecimiento de cinco jóvenes en apenas dos meses da claras señales de que no todo en la industria del porno consiste en brillos, glamour y luces.

Olivia Nova tenía 20 años y había comenzado su carrera como modelo a los 12. El siete de enero falleció por una infección urinaria que se extendió a sus riñones. Pocos días después, otra modelo, que compartía el mismo nombre y de la misma agencia (LA Direct Models) fue encontrada muerta en la clínica de rehabilitación donde estaba internada. Según la agencia se trataría de un exceso de medicación mezclada con drogas recreativas o alcohol lo que habría llevado a Olivia Lua a su muerte.

Ambas Olivias engrosan la lista que ya habrían inaugurado otras colegas. La canadiense August Ames, de 23 años, decidió terminar con su vida colgándose de un árbol tras haber sufrido escándalos en la web y cyber acoso los días previos, cuando se la atacó por supuestos comportamientos homofóbicos . Antes de suicidarse dejó escrita una nota a sus padres donde les pedía disculpas por la decisión tomada.  Yurizan Beltrán fue encontrada rodeada de pastillas en su cama de Los Angeles. Aún no está confirmado si se trató de un suicidio o una sobredosis accidental. Según la revista “El confidencial”, Yuri Luv, como se hacía llamar la actriz de origen mexicano, habría aceptado su consumo ocasional de pastillas por la presión que le generaba su medio laboral. “En esta industria es endémico el consumo de drogas, especialmente de cristal, porque es barato”, habría dicho Yuri a un amigo personal.  Finalmente Amanda Friedman, conocida como Shyla Stylez falleció por causas desconocidas el 9 de noviembre mientras visitaba a su madre en su país de origen, Canadá.  Aunque mucha de la información aún no ha sido certificada por peritos, alrededor de las cinco muertes ronda un halo de opresión relativo a la industria del porno, las drogas, las presiones sociales y la falta de contención. Estas características ya habían aparecido en el relato de Holly Madison, ex conejita Playboy, quien declaró acerca de los maltratos sufridos en la mansión luego de la muerte de Hugh Hefner, el emblemático magnate del porno.

El posporno como respuesta

No es la primera vez que la industria de la pornografía es cuestionada por el feminismo.

Frente a un porno hegemónico donde el placer es genitalizado y el cuerpo femenino objetivado surge el fenómeno del posporno. El surgimiento del posporno nace con la actriz Annie Sprinkle, quién ya en 1989 proponía – en su performance “Public cérvix announcement’- una visita al cuello de su útero como forma de parodiar los mitos y el oscurantismo que han rodeado a los genitales de las mujeres.

Entre 2002 y 2006, el grupo estadounidense “Girls Who Like Porno” crearon videos y realizaron talleres donde fomentaban el porno bajo desde un enfoque feminista. Fueron ellas quienes declararon a través del  Manifiesto Posporno: “Queríamos hacer saltar por los aires los estrechos corsés en los que apretamos nuestras identidades, nuestra fantasías y nuestra sexualidad. Y queríamos pasárnoslo bien haciéndolo”.

Atravesado por las relecturas no binarias del género de Beatriz Paul Preciado y el análisis de la sexualidad como forma de poder de Michel Foucault, esta corriente se apropia del placer en clave feminista, proponiendo la aparición de otros tipos de cuerpos sin fetichizarlos. En el porno feminista las prácticas sexuales no giran solamente en torno a la penetración, hay diferentes cuerpos, diferentes géneros y diferentes prácticas. El desafío de la nueva coyuntura no es solo para la industria del placer, sino también para la técnica cinematográfica ya que el posporno también incursiona en aspectos formales como la fotografía, la dirección de arte y el montaje entre otros.

Foto: mulukfotografia.tumblr.com

El fenómeno del posporno llega a Argentina desde diferentes lugares. Paola de la Cruz es fotógrafa, realizadora audiovisual, autodidacta y dueña de la página Muluk fotografía. Junto con un grupo de amigx comenzaron a hacer porno independiente buscando otra manera de encarar la pornografía. “La industria mainstream precariza a las trabajadoras sexuales y las presiona, es una industria machista desde los productores hasta los consumidores. Nosotrxs empezamos a hacer porno porque no queríamos trabajar con gente que no nos valore o nos obligue a hacer cosas que no queremos. Buscamos mostrar otra cosa, en nuestro primer video que se llama Oniria y se proyectó en Buenos Aires en el festival asterisco, hay una escena lésbica en la cual para masturbarse utilizan guantes de latex. A mucha gente le pareció raro, no les cerraba pero parte de nuestro proyecto incluye que se eduque a través del porno. Con el retroceso en materia de educación sexual integral es fundamental informarnos. El respeto y el consentimiento es lo más importante para nosotrxs”.

En Argentina el posporno empodera la sexualidad femenina y traza puentes para llegar a la revolución del deseo, “lo que hacemos es un llamado a que los otrxs hagan más, hay que adueñarse de la movida, es así el porno feminista lo tenemos que hacer las feministas, obviamente” dice Paola.

Mientras esta nueva corriente va ganando adepto tanto en Argentina como en Estados Unidos, la industria hegemónica acentúa la brecha y precariza a las jóvenes. A la sobreexposición se suma el alto costo de los seguros de vida en Estados Unidos lo cual dificulta aún más el acceso a la salud.

Según algunas fuentes, antes de morir Jazmin de Grazia había escrito en el espejo de su baño con lápiz labial el verso de una canción de Manu Chao. Entre el desamparo, la muerte, la droga, el agua jabonosa y el dolor de tantas mujeres algo de esa frase aún retumba lejana “tu no tienes la culpa mi amor que el mundo sea tan feo”