A Nehuén Rodríguez (18) lo atropelló un patrullero de la Metropolitana sin sirena, a alta velocidad y en contramano. La lucha de su familia y sus compañeros de colegio logró que la causa llegue a juicio. Enterate quién es y de qué lo imputan a Daniel Castagnasso, el policía que manejaba el patrullero

14 de diciembre de 2014: el Globo salía campeón y volvía a Primera tras golear a Atlético Tucumán en Mendoza. Luego de más de tres años en la B Nacional el Club Atlético Huracán recuperaba en los Andes su honor mancillado y en Parque Patricios todo era carnaval.

Esa noche, Nehuén Rodríguez miró el partido en familia. Tenía 18 años y apenas 15 días antes había terminado la secundaria en el Normal 3. Le gustaba el teatro, pero por sobre todo lo apasionaba el fútbol. Terminado el partido, agarró el casco, se subió a su Gilera 110 y salió de casa rumbo a la sede social del Globo, para festejar con amigos. Pero nunca llegó. Un patrullero Ford Ranger de la Policía Metropolitana que circulaba sin la sirena, a alta velocidad y en contramano, lo impactó de lleno en la esquina de Brandsen y Ramón Carrillo y lo arrastró casi treinta metros. La camioneta era conducida por el oficial Daniel German Castagnasso, que iba acompañado por su superior, el subinspector José Daniel Soria Barba.

Una hora después, Roxana Cainzos recibió un llamado del Hospital Argerich para avisarle que su hijo había sido atropellado. Roxana habla con tranquilidad y convicción: “Con mi marido estuvimos muy deprimidos, encerrados en casa casi una semana. Los chicos del colegio del vinieron a buscarnos para salir a la calle y que hiciéramos justicia”. Caminatas por el lugar del accidente, fotocopias con la cara de Nehuén, una búsqueda incansable de testigos, el puerta a puerta contando lo que sucedido, tratando de reconstruir el relato con los pocos pedazos que tenían a mano.

En este proceso Roxana pudo enterarse de muchos datos que quedaban por fuera del relato oficial de la policía: que el patrullero venía en contramano, que el acompañante declaró no haber visto nada porque “estaba escribiendo”, que los policías movieron la caja de cambios de la camioneta y que una vez en el piso patearon el casco que llevaba Nehuén. Inmediatamente después del impacto llegó un patrullero. La ambulancia tardó más de media hora, en el barrio con más hospitales de toda la Capital Federal. El Fiscal tardó un poco más: llegó 6 horas después, mientras la propia Policía Metropolitana custodiaba el lugar del hecho.

“Conseguir las cámaras nos costó tres marchas”, dice. Roxana y los compañeros de colegio de Nehuen recorrieron toda la zona, golpeando puerta a puerta para poder acceder a las cámaras privadas. “Nos vimos 3 Cd´s enteros buscando pruebas”, resalta. El 20 de febrero comienza el juicio, donde Castagnasso es acusado por homicidio culposo.

Castagnasso espera el juicio en libertad: tras 15 días de licencia por motivos “psiquiátricos” ahora se dedica a cumplir tareas pasivas para la Metropolitana. “Mi objetivo es la justicia social”, se despide Roxana “porque no porque seamos pobres nos van a matar un hijo”