Organismos de derechos humanos encabezaron una movilización en el centro de la capital santiagueña en repudio al beneficio concedido a Antonio Musa Azar, cuatro veces condenado por delitos de lesa humanidad.

Antonio Musa Azar, condenado en cuatro oportunidades por delitos de lesa humanidad y por el doble crimen de La Dársena, obtuvo la prisión domiciliaria mediante una disposición judicial del Tribunal Oral Federal de Santiago del Estero, el mismo que meses atrás lo condenó a 22 años de prisión por los crímenes cometidos en lo que se denominó “Megacausa 3”. Organismos de derechos humanos, acompañados de organizaciones políticas, vecinos y vecinas del barrio Centenario se movilizaron hasta la casa del represor para alertar a quienes viven en las casas aledañas y dejar en claro que uno de sus vecinos es un asesino.

La decisión de beneficiar al condenado se dio en medio de la feria judicial y quien solicitó la excarcelación fue Moisés Azar, hijo y abogado defensor del represor, quien expuso el estado de salud y la edad, 81 años, como argumentos para poner a su padre en libertad. Para Francisco Figueroa, representante de HIJOS, “la prisión domiciliaria con la que se benefició a un genocida como Musa Azar, que fue condenado cuatro veces a prisión perpetua, constituye un atropello a la sociedad, los derechos humanos y una clara violación a tratados internacionales”.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no se trata de una decisión aislada de los jueces Domingo Batule, Abel Fleming y Carlos Lascano del Tribunal de Santiago del Estero, sino que este fallo se da en un contexto en el que Miguel Etchecolatz, días trás, fue premiado también con la prisión domiciliaria, y Norberto Atilio Bianco recibió autorización judicial para vacacionar en la Costa Atlántica. “Hoy se beneficia a los genocidas, atacan las políticas de derechos humanos y se niega la existencia de los 30 mil desaparecidos en la última dictadura militar” denunció Figueroa.

En todos los casos, organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas, sociales y sindicales, vecinos y vecinas han salido a las calles a rechazar la impunidad con la que más de uno ha logrado salir de una cárcel común para volcarse nuevamente dentro de la sociedad civil a la que tanto daño y perjuicio le han hecho.