Nacida y crecida en Santa Fe, Lucila de Ponti estudió Ciencia Política en la Universidad Nacional de Rosario. Forma parte del Movimiento Evita y la CTEP. Desde el 2015 a diputada nacional. Militante feminista, en diálogo con El Grito del Sur, cuenta su visión sobre las últimas medidas del gobierno.

El gobierno fue a fondo con la reforma jubilatoria, incluso reprimiendo a mansalva en las calles y propiciando una unidad novedosa en la Cámara de Diputados, ¿se abrió una nueva etapa política en el país?

La reforma previsional fue una votación perdida pero una batalla ganada en la calle, en la cual los sectores que no acuerdan con el modelo de país que propone Cambiemos demostraron que movilizándose por objetivos comunes y en la defensa de derechos que los atraviesa pueden lograr que la oposición articule acciones en el Congreso para dar respuesta a esas demandas. A su vez el gobierno desplegó un accionar represivo muy peligroso y preocupante de cara al futuro, porque las movilizaciones y el malestar social no van a desaparecer en la medida en que continúen estas políticas que vulneran los intereses de las mayorías populares.

Se logró la Ley de paridad de género en la Cámara baja pero encontramos un retroceso a nivel social en las reformas laborales y jubilatorias. Considerando que el 86% de las personas que consiguieron la jubilación a partir de las moratorias previsionales son mujeres, ¿cuál es tu balance respecto a estas situaciones pensándolas en perspectiva de género?

Tanto las reformas como el presupuesto 2018 son específicamente perjudiciales para las mujeres, porque atentan contra algunos de los derechos conquistados más importantes como la moratoria jubilatoria y la jubilación mínima. Aparte el presupuesto no prevé partidas específicas para desarrollar políticas que intenten combatir la violencia machista, y el presupuesto para políticas de género disminuye con respecto a 2017. La reforma laboral, por otra parte, no tiene una perspectiva de género y se pierde la oportunidad de transformar integralmente nuestra legislación laboral para incorporar los derechos que nos corresponden como mujeres.

¿Existe una representatividad política unificada de la agenda de género? Si no, ¿cómo se construye?

Hay un acuerdo entre las diputadas mujeres con algunos temas, como lo fue por ejemplo con la paridad. Pero hay muchos temas que requieren una asignación de recursos grande, y ahí es donde hay diferencias porque no alcanza con tener solamente una posición declamativa, hay que exigirle a quienes gobiernan que inviertan los recursos necesarios para que las políticas existan.

¿Te costó más llegar a diputada siendo mujer?

No era un objetivo mío, fue una definición de la organización de la cual formo parte. Sí puedo decir que existen dificultades para las mujeres que desarrollamos esta tarea o cualquier tarea en la cual disputamos espacios de poder que históricamente estuvieron relegados para los varones. Es un desafío que tenemos como sociedad el de construir igualdad en el ejercicio del poder y la toma de decisiones.