El Padre Paco Olivera recibió a El Grito del Sur en su casa de la Isla Maciel para charlar sobre aborto, feminismo y los límites de la Iglesia que, dice, Francisco ayuda a correr, pero no alcanza. Reivindicó la figura del Papa como antítesis del "capitalismo global que nos gobierna" y de las políticas de Cambiemos. "Es un dedo en el culo" para Macri, dijo.

El padre “Paco” Olivera llega en moto a su casa de la Isla Maciel. Abre el portón y lo reciben los tres perros con los que convive. La vivienda es sencilla pero parece un templo: una de las paredes del frente está presidida por un mural de la Virgen; adentro, florece un santuario pagano con los rostros de Angelelli, Monseñor Romero, el padre Mugica, Evita, el Che Guevara, Hebe, Chávez, Lula, Milagro, Cristina, Perón y el Guachito Gil. “Te felicito por tu coraje, (aunque a veces te pasas de coraje)”, se lee en la pared. La ironía, impresa en letras gigantes, es del Papa Francisco y forma parte de una carta que el Sumo Pontífice le escribió en 2015. El cura villero se ríe y comenta que es un reto. “Es que siempre que puedo le insisto en que convoque a un Vaticano Tercero”, dice, en referencia a la necesidad de una nueva transformación en las estructuras de la Iglesia a la manera del Segundo Concilio Vaticano, aquella profunda reforma impulsada por el Papa Juan XXIII en 1959.

Paco, que es cura villero en la Isla desde hace mas de una década pero siempre fue enfermero, cuenta que asistió a más de una mujer en situación de aborto. Reitera (ya lo dijo en una entrevista radial) que si hace público lo que piensa en la intimidad sobre el proyecto de legalización, el enojo de la jerarquía, que piensa al revés que él, puede traducirse en una “patada en el orto”. Y que prefiere evitarlo porque, en verdad, no quiere irse de la Iglesia, sino cambiarla.

“Siempre son las más pobres, las que no tuvieron acceso a nada las que llegan al borde de la muerte. Por eso el aborto es ante todo un problema de salud pública. Yo creo que la Iglesia puede dar su opinión como un actor más de la sociedad, pero es el Estado el que tiene que legislar”, sostiene. Y agrega que le gustaría “una iglesia no patriarcal, en la que las mujeres puedan hacer el sacerdocio, por ejemplo”.

–Primero fue el divorcio, con Alfonsín. Más tarde el matrimonio igualitario, con Cristina y ahora el aborto legal. ¿Por qué le cuesta tanto a la iglesia salir de esa posición tan conservadora, siempre a contramano de la sociedad?

–En la iglesia, como en toda institución de muchísimos años, los cambios cuestan. El divorcio se aprobó y el mundo sigue girando. El aborto va a ser algún día legal y no vamos a arder en el infierno. Pero la iglesia es muy conservadora en lo que tiene que ver con la moral sexual y familiar y, debo decirlo, no va a cambiar nunca su forma de pensar sobre el aborto. La idea de que hay vida desde la concepción ya está en nuestro código civil y comercial en parte por presión eclesiastica. Después hay una lectura que dice que hay una ley bíblica, natural e inmutable. El génesis dice: “hombre y mujer los creó” y eso es inmutable, por eso la oposición al matrimonio igualitario. Un vez un rey de España le preguntó a su Cardenal si podía cambiar el río de lugar ya que inundaba la ciudad y el Cardenal contestó que no porque sino Dios lo hubiera puesto en otro lado. Entonces, en nombre de dios, parece que las cosas son inamovibles.

–Hace poco dijiste que podrían excomulgarte si decías lo que pensabas sobre la legalización. ¿No hay tampoco espacios de libre conciencia?

–Eso lo dije en una radio de amigos (risas) pero si insisto va a venir el obispo y me va a mandar a la mierda. Yo creo que al principio lo del aborto fue una cortina de humo del gobierno, pero detrás hay un movimiento de mujeres muy fuerte que lleva trabajando durante mucho tiempo. Escuche que la propia Cristina Kirchner cambió de opinión después de hablar con su hija. Hoy hay un nivel mayor de consenso,  lo muestran todas las encuestas. Yo en lo personal no estoy ni en una punta ni en la otra. Ni el cuerpo es mío y hago con él lo que quiero -creo que en Canadá se puede abortar hasta un día antes del nacimiento, yo en esa no estoy-  aunque tampoco en el extremo que dice que todo es asesinato. Es una cuestión de salud pública y el Estado debe tomar la decisión, mas allá de lo que la Iglesia diga. Pero la iglesia, pese a los cambios en los últimos años con al llegada de Francisco, sigue en su posición.

–¿Esos cambios que decís están relacionados con los nombramientos de Obispos que dictó Francisco?

–Francisco está mucho más a la izquierda que nuestra Iglesia en Argentina. Todos los obispos que fue nombrando Francisco en el país están en la línea opuesta al Opus Dei. Incluso hay dos curas villeros y dos de nuestro grupo de opción por los pobres. Empieza a haber un cambio y algo se empieza a ver en la nueva cúpula. No sé qué va a pasar cuando él no esté. En otro tiempo la última declaración del tema del aborto hubiera sido “ustedes son asesinos y van matando niños” pero dice “es necesario un diálogo sincero en la sociedad”. Otra cosa es  lo estructural de la Iglesia a nivel mundial, ahí no hubo cambios, se va a morir Francisco y va a venir otro Benedicto y va a seguir todo igual. Hay una correlación de fuerza desfavorable, en eso la Iglesia es igual que la política, hay tiempos y tiempos.

–¿Cuánto de tu experiencia como enfermero y como cura en los barrios influyó en tu posición frente al aborto?

–Como enfermero profesional más de una vez intervine en frente a mujeres en situación de aborto y sabes siempre que son las más pobres, las que no tuvieron acceso y que por eso es un problema de salud pública. A mí si viene una pareja a que los acompañe veré como los acompañó en esa situación pero eso es una cosa a nivel individual y otra nivel del Estado y la salud pública. También tienen que haber preservativos, educación sexual. La otra vez leí una encuesta que solo 2 de cada 10 chicos reciben educación sexual. No creo que sea para nadie fácil pasar por la experiencia del aborto y lo que tenemos que hacer es que ninguna mujer se tenga plantear “tengo que abortar”.

–¿Hay alguna posibilidad de pensar una Iglesia feminista o que, al menos, se incorpore algo de esa agenda a la institución?

–La iglesia católica no es algo monolítico. Hay de todo: va desde la extrema derecha a la izquierda. Existe todo el abanico. Dentro de la iglesia también hay movimientos feministas, uno de ellos es “Católicas por el derecho a decidir”. Son parte del movimiento feminista y tiene que ver con la opción por los pobres. También existe la teología feminista dentro de la teología de la liberación. Yo creo que una cosa es la fe y otra cosa es la institución. Hay gente como uno que no estamos de acuerdo en muchas cosas pero no nos queremos ir, la queremos cambiar. Aportar otro modo de ser Iglesia desde adentro. Hay monjas que defiende el aborto, por ejemplo Ivonne Guevara, y forman parte de la Iglesia. El último reducto es la conciencia de uno, hay pocos dogmas de fe. Que yo tenga determinadas posiciones no son dogmas de fe y deben cambiar con el tiempo. Sé que la iglesia es patriarcal y espero que algún día la mujer acceda al sacerdocio.

paco Olivera

El Gobierno, el Papa y los pobres

“Francisco no es Bergoglio. Francisco es hoy una palabra bien clara contra el capitalismo financiero global que nos gobierna, y un dedo en el culo para el Gobierno argentino”, dice Paco y señala una foto del Papa con Milagro Sala, antes del cambio de Gobierno, para graficar.

–Macri presentó nuevos números del INDEC que muestran que la pobreza supuestamente bajó. ¿Se corrobora eso en la Isla y en los barrios?

–No hay changas en los barrios y la gente no está lleando a fin de mes. El precio de los alimentos sigue subiendo descaradamente, bajaron el ingreso de la asignación universal. Me doy cuenta del aumento de la pobreza por muchos factores: te piden cargar una garrafa, a lo mejor alguien consiguió la leche y no tienen para calentarla. Otro factor es el aumento de la gente en los comedores: 220 cada noche comen o retiran su comida. Antes teníamos un programa “Casita de Belén” para refacción de casas: créditos muy chicos para reparar un techo o una ventana. Ahora ya no se piden. Incluso viene gente que laburó toda su vida, que tiene oficio en distintos rubros y que jamás estuvo desempleado.

–El 24 de marzo los organismos resaltaron la política represiva del Gobierno y apuntaron contra el gatillo fácil y la doctrina Chcobar. ¿Te preocupa esa situación?

–Me preocupa mucho la doctrina Chocobar. Hay un retroceso inmenso a nivel de Derechos Humanos, lo que incluye derechos económicos y sociales. La doctrina Chocobar es muy peligrosa, más para los pibes de los barrios, ya que nunca tuvimos una policía democrática pero estaba relativamente controlada. En este momento están desatados, saben que tienen “piedra libre” y son un mono con navaja. Rafael Nahuel, Facundo en Tucumán y tantos que no nos enteramos pero sabemos que están matando a un pibe por día por gatillo fácil.

–¿Se esta combatiendo a las mafias como dice Bullrich?

–Nosotros no tenemos mafias porque acá en los barrios la mafia es la policía. En el país por suerte no hay carteles como en Colombia o méxico. La que deja vender acá es la policía. Este problema no se va a solucionar al menos que se legalice, al menos, la marihuana. El modelo es uruguay, sin ser especialistas. Pero ojo, no es lo mismo la droga en los sectores populares, con pibes que no tienen futuro, esto no es Holanda, tiene otro billete que acá. Por lo menos la marihuana debería legalizarse. En los barrios por lo general el que vende la droga suele ser el último orejón del tarro y es una forma de supervivencia y para escalar un poco y termina preso.

–El Papa estuvo en toda América Latina menos en Argentina. ¿Se lo atribuís a una diferencia insalvable con el Gobierno?

–No puedo decir el por qué no vino, pero hace poquito fueron cinco años de su Pontificado y hubo varios funcionarios que le escribieron para felicitarlo y son unos hipócritas, porque están haciendo todo lo contrario a lo que dice Francisco. Que la teoría del derrame no se comprueba, que es de ingenuo creer solo en el mercado, que no compartir con los pobres los propios bienes es robarles la vida. Hay políticas que roban y matan. Hay políticas que llevan adelante políticos y ladrones. Francisco critica las offshores, a los que están en contra del rol del Estado como distribuidor de la riqueza. Es todo lo contrario a lo que está haciendo desde el Gobierno. Si yo fuera Francisco no estaría cómodo con venir.

Angelelli, Mugica, Camilo Torres, Monseñor Romero en Salvador, hay lugar para pensar una iglesia revolucionaria o la misma institución cohíbe toda transformación?

–Nosotros creemos en el espíritu santo. Romero era tranqui, lo transforma la realidad cuando empiezan a matar a los curas y a su pueblo. Ahí el tipo se transforma. Jesús fue un subversivo, lo digo con todas las letras, de hecho le dan muerte como subversivo, por violar la Pax Romana. Siempre dijo: “Vayan mas allá de la ley”. El Evangelio tiene un mensaje revolucionario. Mi abuelo era anarquista, odiaba a la iglesia pero amaba a Jesús. Jesús es el modelo del hombre nuevo, que por amor es capaz de entregar su vida. Eso no es fácil apagarlo. Hay mucha gente que entró en la militancia, en la política, en la guerrilla desde su fe. Mujica decía ser cristiano es jugarse la vida por lo demás.